No digas eso, ¡me ofendes!

Jueves, 20 de septiembre de 2018   -    Domingo J. Díaz

No digas eso, ¡me ofendes!

No hablaré aquí de 'ofendiditos', porque me parece que está muy trillado el tema. Hablaré de la libertad de expresión, de los límites y de la línea peligrosa a la que nos estamos acercando en los últimos tiempos.

Quería tratar varios ejemplos fáciles. Todo esto es demasiado simple y creo que, si el ser humano utilizara el razonamiento, no estaría escribiendo estas líneas. Pero quizás sea demasiado pedir.

El otro día me hablaron de Carmen. Había visto su vídeo sobre los andaluces y no llegaba a comprender por qué se había formado tanto revuelo. Simplemente pensé en la facilidad con la que cualquiera puede hacerse viral en internet, ganar dinero a costa del odio de los demás y me fijé en las ganas de soltar bilis por la boca que tiene el personal sin pararse a pensar -algo que ya tenía comprobado desde que trabajo en los medios de comunicación-.

No había acabado la polémica cuando vi que un vecino había compartido un nuevo vídeo de Carmen. Hablaba esta vez sobre los calvos. Yo, como buen tobogán de piojos que soy, me reí viéndolo. Mientras, los que comían ese día conmigo montaban en cólera, alguno incluso había comentado el vídeo insultando a la protagonista. 

Seguí pasando las redes y vi el comentario de un amigo mío, diciendo que dejáramos a Carmen con su humor, aunque no lo compartiera. Estaba de acuerdo, ¿qué más da lo que diga esa muchacha sobre los que vivimos en Andalucía o los que no tenemos un pelo de tonto? No creo que vaya a afectar los más mínimo a mi vida y menos cuando todo es una sarta de burradas...

Recordé entonces que esa misma mañana había discutido con mi amigo por un editorial de XEREZMANÍA en el que esta empresa reseñaba un hecho histórico y ponía en valor el sentir de los xerecistas. Estaba molesto, porque se recordaba a Luis Oliver y decía que solo era una estratagema para decir que el Xerez DFC estaba en la clasificación por encima del Xerez CD -algo cierto, que ya ha ocurrido y que no tendría importancia si no se hubiera superado también al Guadalcacín-. ¿No se puede decir que el Xerez DFC está por encima del Xerez CD? Si mañana el Xerez CD está por encima del Xerez DFC, ¿no se podrá decir? ¿Por qué? ¿Porque se ofenden los aficionados de uno u otro equipo? En fin, lo de sumar y tal y tal...

Así que seguí pensando y me acordé de una frase que escuchaba de pequeño. "Me cago en los m... de penalti". La decía un futbolero, asiduo al campo de La Juventud para ver al Jerez Industrial, y me hacía mucha gracia. Entonces vi el comunicado de la Hermandad del Prendimiento, que pretende que Teresa Rodríguez, coordinadora de Podemos Andalucía, rectifique tras su "me cago en Dios" en Twitter. Lo mismo soy yo el raro, pero es una frase que he escuchado mil veces...

Tras esto, comencé a discutir con una amiga que está dentro de las hermandades. "Yo no me ofendo, pero hay gente que se puede sentir ofendida...". En ese punto es donde debemos pararnos, porque me parece muy peligroso. No hablamos de razonamiento, sino de sentimientos. Cualquiera podría sentirse ofendido por cualquier cosa: ¡hasta por ser saludado! 

Esto nos lleva a ser más primitivos y a perder las libertades que hemos ido ganando con el paso de los años. Stuart Mill, en su 'Ensayo sobre la libertad' exponía: 

Antes de dejar el tema de la libertad de opinión, es necesario conceder alguna atención a los que dicen que se puede permitir la expresión libre del pensamiento, en tanto que se haga de una manera moderada, y no se traspasen los límites de la discusión leal. Se podría argumentar mucho sobre la imposibilidad de fijar esos supuestos límites, pues si el criterio fuera no ofender a aquellos cuya opinión se ataca, pienso yo que la experiencia prueba que ellos se tendrán como ofendidos, siempre que el ataque sea poderoso; y que todo oponente que les ataque fuerte, al que sea difícil contestar, les parecerá, si muestra fortaleza al sustentar una opinión, un adversario de cuidado.

Ya ni siquiera hace falta un ataque poderoso ni mostrar fortaleza. Se pretende coartar cualquier palabra que no entre dentro de los ideales diciendo que es una ofensa.

"Me cago en Dios, el Xerez DFC está por encima del Xerez CD en la clasificación sin ayuda de Luis Oliver, en una Andalucía donde solamente hay vagos y que está llena de calvos que vamos al gimnasio para ver crecer nuestros músculos porque no veremos crecer nuestro pelo".

Esa impresionante frase la podrías escuchar en boca de cualquiera y enfadaría a mucha gente. ¿Vas a cambiar el mundo por sentirte ofendido con lo que diga otra persona? ¿Deberíamos prohibir que alguien la pronuncie por la calle? ¿Llevaremos a los juzgados a aquel que la pronuncie? Debata y rebata con argumentos, no se ofenda con tanta facilidad y no intente callar a los que piensan distinto a usted porque hiere sus sentimientos.

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