Jueves, 24 de diciembre de 2015

Dios ha nacido: Os deseamos Feliz Navidad

Todo el año Navidad. Un sentimiento infinito, que se llena de razones, y se colma de sentidos… y se embriaga de emociones, y renace en nuevos ritos, y le da vida a la vida, y presta luz, a lo umbrío…

La Navidad está en los ojos sonrientes de los niños, y en las vísperas de fiesta, y en hogares sin cobijo…  en las manos arrugadas de quien brinda a los designios, la suerte, o la mala suerte, que señalan su camino. La Navidad es una estrella, siempre pendiente de un hilo, y es un abrazo sincero, rompiendo los torbellinos… es un día soleado, da igual lunes que domingo, o esos remansos de paz, que nos llenan de equilibrios.

La Navidad es un adiós, a aquellos que conocimos, y las lágrimas sinceras, que alguna vez compartimos… es un instante de amor, donde borrar los olvidos, es un pensamiento al aire, y es nuestra fe en los amigos.

La Navidad está en los besos, -los que dimos y no dimos- y en esas verdes miradas, que nos hicieron cautivos de una esperanza serena, de un corazón pretendido… barco que zarpó a la mar… siempre buscando destinos… Navidad de nuestras vidas; aliento de un Dios bendito, que siempre supo habitar en las casas de vecinos… y en los días de borrasca, y en las noches de suspiros, y en las faenas del campo, y en idas sin rumbo fijo, y en los ecos de los cantes, y en los silencios perdidos, y en madrugadas eternas, y en mañanas de rocío…

La Navidad es un instante que llega sin previo aviso, y es nuestra lucha constante, contra el aborto asesino…  la Navidad esta en la Fe, y en los aires renacidos, que ponen en la balanza lo que hicimos, y no hicimos.

Una luz, cálida y fresca, nos llena de regocijo, cada vez que en Navidad, nos postramos ante el Niño… y esa es la mejor verdad, que nos legó San Francisco, el mensajero de Dios… y el embajador de un Cristo… que quiso hacerse mortal, desde un pesebre vacío…

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Quien no quiera a Dios, que no celebre lo que nosotros celebramos. Y quien lo quiera como nosotros, que no se olvide nunca que el único sentido de la Navidad es volver a recordar lo que pasó en Belén hace tanto tiempo.

Muchas felicidades a todos, a los que creen en esto, y a los que todavía no han tenido la suerte de hacerlo. Muchas felicidades, y ¡Viva el Niño Dios, que acaba de nacer!