Don Rafael Bernal, 'Hermano Ejemplar' de la Hermandad del Rocío de Jerez

Jueves, 6 de junio de 2019   -    masjerez / A. Cañadas / Hdad. del Rocío de Jerez

Don Rafael Bernal, 'Hermano Ejemplar' de la Hermandad del Rocío de Jerez

Posiblemente, muchos de ustedes -si están relacionados con el Rocío- hayan oido hablar de don Rafael Bernal y García de Villegas, hasta la fecha, único rociero jerezano reconocido en la Real Hermandad del Rocío de Jerez, como 'Hermano Ejemplar' de la corporación. Pero ¿saben ustedes cuál fue la curiosa historia de este romero, que a finales de los años cuarenta se convirtió en el único rociero de Jerez que llevó nuestro Simpecado al Rocío? Aquí os lo contamos:

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Carta autobiográfica de Rafael Bernal y García de Villegas

Yo, Rafael Bernal y García de Villegas, nací en Jerez de la Frontera el día 22 de Mayo de 1914, en la casa nº 42 de la Plaza Domecq. Comencé a ir al colegio de las Carmelitas, donde estuve hasta los cinco años, para continuar con mis estudios en el colegio de los Marianistas, hasta que mi padre, Enrique Bernal y Tovar, decidió que tenía que empezar a trabajar. Fue en la oficina de la bodega de su amigo Enrique O’neale, donde inicié mi aprendizaje durante un año de meritorio,(trabajando sin cobrar), al cabo del cual formé parte de la nómina.

Hice el servicio militar en Cádiz, donde conocí a la que sería tiempo después mi querida esposa, Mª Dolores Bucet Caballero, afincada en la capital, pero oriunda de Cabra (Córdoba), de cuyo matrimonio nacería con el tiempo mi querida hija Pilar.

La Guerra Civil me lleva como soldado, desde el acuartelamiento de Cádiz, a Zaragoza, y una vez terminada la contienda, vuelvo a mi trabajo en la citada bodega de O’neale.

Mi buen amigo Francisco Lobatón, me propone la administración del Coto de Doñana que él ostentaba, y que por sus muchas ocupaciones no podía atender debidamente. Era el año 1942 cuando entro en contacto con la familia González Gordon, a la que desde entonces profeso un cariño entrañable, y accedo al cargo de administrador del Coto de Doñana, (de la parte concerniente a la referida familia). Un cargo que he “ocupado” hasta gran avanzada edad.

Por mi trato con la casa González Byass, especialmente con D. Manuel, y por mis ocupaciones en el Coto, hacen que germinara en mí el amor por la Reina de las Marismas. Llegué a conocer Doñana a la perfección, debido a las ocupaciones que conllevaba el cargo que ostentaba, pues atravesaba todos los meses, y en alguna ocasión mas de una vez, ese maravilloso paraje a lomos de caballería, acompañado por algún guarda, casi siempre un joven de mi misma edad (éramos de la misma quinta) mi buen amigo y mejor persona, Antonio Chico Vázquez, con algunas mulas para la carga de los enseres que necesitara.

Por ese tiempo no existía carretera asfaltada desde Almonte a la costa como existe hoy; todo eran arenales, y el trayecto desde Jerez al Palacio de Doñana, era excesivamente largo y penoso por carretera; por lo tanto, mi recorrido era de Jerez a Sanlúcar en coche, y una vez en Bajo Guía, un barquero muy amigo mío, “El Caroca”, me cruzaba a vela o a remo, que era de la única forma que podía ser en las pequeñas embarcaciones de aquellos tiempos.

En aquellos años, nuestro querido Simpecado, el primitivo, con los demás atributos de la hermandad, se guardaban en la bodega 'La Constancia' de González Byass, en un cuarto bajo la custodia de un sanluqueño rociero cien por cien, como era el recordado Pepe Gálvez.

Previo a la romería, sacaba bajo los parrales que estaban en el citado lugar, Simpecado, banderas e insignias, para que se airearan y se les quitara el fuerte olor a alcanfor, en el que los enseres estaban todo el año guardados, para protegerlos de polilla y ratones.

Salía de Jerez en una pequeña camioneta de la bodega González Byass, (carrocería y batea descubierta) en la que cargaban una especie de maleta grande con el Simpecado desmontado, y en otras cajas iban las varas y demás, metidas a su vez en fundas de lona.

Años después, es época difícil, y le llega el declive a nuestra querida hermandad, encontrándose un tanto mortecina, como quien dice prácticamente extinguida; era el año 1945, y solo siete hermanos representamos a la Hermandad de Jerez ante la Blanca Paloma. Fuimos: Pedro Molina Surga, José Mateos Hidalgo, Fernando González Gordon, Manuel Barcel Nieves, Gabriel González Gordon, Rafael Maté, y yo..

En los años 46 y 47, toca fondo nuestra querida hermandad. En el 46, encontrándome prácticamente solo, decido atravesar el Coto, como tantas veces lo hice, a lomos de caballería, con la sola compañía del guarda Juan Robles (padre) que era el encargado de los mulos, y con algunos de ellos llevamos el Simpecado desmontado en una caja de madera, y los demás enseres en fundas de lona, hasta el Rocío. Una vez allí llevé el Simpecado y los demás enseres a la casa de D. Salvador Noguera, donde monté el Simpecado en una habitación en la entrada, y desde allí partió la comitiva representativa de la Hermandad de Jerez.

Previamente me había puesto de acuerdo con varios amigos y conocidos de Almonte y Sanlúcar, (a los que siempre tendré en el recuerdo) para que una vez hecha la presentación de esta última, y devueltas las insignias de la misma, se dirigieran a casa de D. Salvador Noguera, donde los esperaría yo para hacer la entrada de Jerez.

La comitiva a caballo iba encabezada -portando el Simpecado- por Encarna, una hija de Cayetano Bustillo. Después con las banderas y varas figuraban Manuel Escolá Peláez, Ángel Díaz de la Serna Carrión (ambos Almonteños), Cayetano Bustillo Delgado, Pepe Jurado, (le decían Pepe Pellejo, sin que él se molestara), Enrique Fernández, Pepe Espinar, Curro Marcha, ”El Cubano”, “Los Mellizos”, y algunos más, y como único jerezano estaba yo, precedido todo ello por un pitero de Sanlúcar.

Al año siguiente, en el 47, y después de cruzar el Coto con la sola compañía de Juan Robles, como la primera vez, fue todo igual, con la excepción de que los acompañantes en la presentación en la que porté el Simpecado, fueron una serie de amigos como Ramón Segovia, Gabriel y Fernando González, Perico Molina Surga, Pepe Mateos, Manolo Barcell, Rafael Maté (este último de Huelva), y varios amigos más.

Gracias a todos los que acompañaron a nuestro Simpecado durante estos dos años, sobre todo a amigos sanluqueños, Jerez sigue conservando el puesto 16, y gracias a la Santísima Virgen, termina la penuria de nuestra hermandad jerezana y aparece la figura de un gran rociero y grandísimo amigo mío, como fue Manuel Valderas Sevilla.

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NOTA:
El día 19 de septiembre de 1992, bajo el mandato de D. Juan Manuel Bocarando como hermano mayor, y precedido por nuestro querido obispo, D. Rafael Bellido Caro, se inaugura la casa de hermandad de Chancillería, dentro de cuyo acto se le impuso la Medalla de Plata como HERMANO EJEMPLAR a Don Rafael Bernal García de Villegas, a quien igualmente se entregó una placa recordatoria de dicha distinción.
 

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! VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO !

NOTA: Datos publicados en el sitio web de la Real Hermandad del Rocío de Jerez

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