Opositar en Andalucía: cómo empezar

Miércoles, 21 de noviembre de 2018   -    Pedro Toril

Opositar en Andalucía: cómo empezar

Dadas las circunstancias económicas del momento, cada alternativa laboral es bien recibida, y hoy vamos a analizar la oferta de oposiciones en Andalucía. Mediante el Decreto 186/2018, a través del BOJA, se ha aprobado la oferta de empleo público de Andalucía para el año 2018. Un total de 2.417 plazas vacantes entre las que se encuentran 55 plazas de trabajador social, 193 puestos de administrativo, 34 de auxiliar administrativo, 25 destinos como ayudante técnico medioambiente y 30 plazas de Técnico superior en educación infantil, entre otras.

Una vez que el aspirante ha analizado las Oposiciones para la Junta de Andalucía, ha encontrado su pretendida y su perfil laboral y habiendo descubierto que encajan, es el momento de ponerse a la tarea, pero no es fácil. El temario es tan extenso que puede llegar a apabullar y llevar al futuro funcionario al abandono tempranero, así que analizaremos los puntos más importantes.

• Disciplina y constancia. El viaje más largo comienza con un simple paso. Es imprescindible por parte del alumno una correcta actitud y una correcta visualización de la meta a conquistar.

• Adquisición del temario. Aquí la diferencia lo marca el material adicional (esquemas, test…). La legislación cambia constantemente, por lo que se hace importantísimo una actualización del material de estudio.

• ¿Necesito una academia? Es tal vez el asunto más complejo y donde el aspirante tiene que hacer una minuciosa autocrítica. En diversos tramos de la preparación, el mayor activo de la academia será ese ánimo constante para proseguir con el estudio, lo que nos lleva al siguiente punto.

• Ambiente de estudio. Sin querer llegar al nivel de un monje de clausura, el opositor tendrá que encontrar un espacio sin ninguna distracción externa, donde pueda centrar toda su energía en el colosal temario que tiene delante de los ojos.

• Tiempos de estudio. A medio camino entre la autodisciplina y el ambiente de trabajo, está la organización diaria. El aspirante debe encontrar unas horas cada día en las que el aprendizaje centre toda su atención. Tanto academias como preparadores recomiendan encarecidamente un plan de estudios progresivo, es decir, empezar estudiando menos horas, para ir acostumbrando al alumno a esa dinámica de estudio y ampliar estos horarios paulatinamente a medida que el examen vaya acercándose en el calendario, hasta llegar a un pleno rendimiento pocos días antes.

• Técnicas de estudio. Todos los estudiantes no aprenden igual. Resúmenes, esquemas, subrayado… un buen sistema puede allanarnos el camino, pero planteándolo siempre desde la comprensión y no sólo la mera memorización.

• Mientras se avanza en el temario, conviene hacer repasos periódicos de la formación ya estudiada. De esta manera, el aspirante no sólo estará adquiriendo nuevos conocimientos, sino que consolidará lo ya asimilado.

• Al igual que el repaso de lo ya estudiado es fundamental para afianzar conocimientos, el nivel del estudiante tiene que ser puesto a prueba con cierta periodicidad mediante test, que podremos conseguir junto con el temario o, en su caso, a través de la academia o preparador.

Ahora sólo queda lo más difícil: estudiar.

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