Un hogar con niños seguros

Lunes, 5 de noviembre de 2018   -    Pedro Toril

Un hogar con niños seguros

Una casa no puede calificarse de forma definitiva como un verdadero hogar hasta que a ella no llegan los niños, esos pequeños hombres y mujeres que con su alegría y alboroto nos llenan la vida de amor incondicional. Solo cuando nuestros hijos llegan a casa sentimos que el hogar ha adquirido su verdadero sentido, aunque en ocasiones, los gritos y juguetes esparcidos por cada rincón nos hagan perder la paciencia.

Pero con este tipo de felicidad también viene el miedo, el temor que ya nunca nos abandonará a escuchar un grito diferente al que hacen en sus juegos habituales, a un golpe que no es de un juguete, al silencio prolongado cuando no están en nuestro campo de visión…

No es extraño que en sus juegos infantiles puedan sufrir algún tipo de caída, golpe, algún rasguño y demás accidentes, pero está en nuestra mano que estos accidentes no sobrepasen un nivel de peligrosidad, como pudiera ser meter los dedos en un enchufe, coger una plancha caliente, alzarse para agarrar un cazo de agua hirviendo o, peor aún, una sartén con aceite caliente, abrir cajones donde guardamos los cuchillos y tijeras…

Es nuestro deber educar en este sentido y dejar claro ciertas normas de seguridad infranqueables. Enseñarles los objetos que bajo ningún concepto deben tocar, tapar los enchufes, cerrar bien los muebles donde guardemos los medicamentos o los productos de limpieza y todos aquellos que puedan ser tóxicos, colocar seguros en puertas y ventanas, enseñarles bien qué maquinas son peligrosas (estufas, hornos, vitrocerámicas…).

Mención aparte merece el tema de los juguetes. No debemos dejar a su alcance aquellos que inciten a la violencia o contengan piezas pequeñas con las que puedan atragantarse. Si pensamos en casitas de juegos, pensar antes de comprar en las alturas y demás medidas de seguridad, y si estamos pensando en una casita para exteriores, en la web especializada en casetas de jardín, Jardin10 vamos a encontrar una amplia variedad que cumplen con todas las normativas establecidas por ley en cuanto a seguridad.

Vigilancia constante

El tema de la seguridad infantil dentro de la vivienda no es para tomárselo a juego. Aunque pensemos que es lugar donde están más seguros, tenemos que ser conscientes de que los accidentes son la primera causa de muerte en los niños en la Comunidad Europea, esto significa que en la actualidad hay más fallecimientos derivados de los accidentes domésticos que por la suma total de los causados por todas las enfermedades infantiles.

Se calcula que la mortalidad infantil por accidente se acerca al 8 % en España, de los cuales la mayoría se producen en nuestras propias viviendas. Por eso cada día más familias optan por instalar cámaras para casa con las que mantener controlado lo que hacen en sus habitaciones mientras los padres están en el salón viendo televisión o realizando otras actividades.

Con la colocación de camaras ocultas tendremos la tranquilidad de saber en cada momento qué están haciendo, sin que estas interfieran en la decoración de la habitación, la cual debe estar pensada para potenciar la imaginación, independencia y creatividad de los pequeños. Por otra parte, las cámaras de vigilancia ocultas para casa aportan un plus de seguridad y tranquilidad para los propietarios en general, sobre todo cuando se van de vacaciones en temporadas estivales, pues es cuando aumentan considerablemente el número de asaltos en viviendas.

Accidentes más frecuentes en las viviendas y por edades

Para prevenir es fundamental conocer, tener la información según estudios y estadísticas de los accidentes más comunes y en qué edades se suelen producir, de este modo podremos ir adelantándonos e ir mejorando las instalaciones de nuestra casa en previsión de posibles daños evitándolos de forma segura.

Así, en los primeros meses de vida, de 0 a 6 meses de edad, los accidentes más frecuentes se producen en la misma cuna. Por querer que el bebé no pase frío, podemos cometer el terrible error de producirle una asfixia o sofocación en la propia cuna, o cuando duerme con nosotros, que en nuestro ánimo de protección durmamos encima de ellos cuando perdemos la conciencia por el sueño. Otros posibles daños a estas edades pueden ser los traumatismos por caídas del cambiador o de la cama, quemaduras cuando los bañamos o por tomar bebidas demasiado calientes.

Los riesgos en la franja de edad de entre los 6 meses y un año se encuentra fundamentalmente en la ingesta de algún objeto peligroso, ya que a esta edad se lo suelen llevar todo a la boca, así que son los atragantamientos lo que más nos debe preocupar y sobre los que tenemos que prestar una especial atención. También es el periodo en el que empiezan a gatear y a querer levantarse por sus propios medios y a dar sus primeros pasos de forma muy insegura, esto provoca a su vez que alcancen objetos a los que antes no llegaban, con el consiguiente riesgo de traumatismos, ya sea por caídas y golpes de ellos mismos contra el suelo o muebles o por caídas de objetos sobre ellos.

Una elevada cantidad de estos traumatismos se producen en los baños, porque el suelo se vuelve muy resbaladizo y porque en las bañeras los movimientos de los padres se vuelven muy limitados. Para estos casos lo mejor es sustituir la bañera por una ducha y colocar las tradicionales mamparas de ducha desmontables para que cuando los chicos se estén duchando los padres puedan quitar la mampara y manejarlos sin problema.

En los tres años siguientes hay que extremar la precaución con la ingesta de productos tóxicos y medicamentos, huesos, chicles y caramelos excesivamente grandes, especialmente debemos ser muy precavidos con los productos químicos y mantenerlos guardados en altura o bajo llave, la curiosidad de los niños en estas edades los lleva a querer probarlo todo.

Por último, cuando llega la edad de correr y saltar, practicar deporte y jugar con los amigos, la lógica es que sufran diferentes tipos de traumatismos, roturas y rasguños de diversa consideración en la piel.

No estaría de más en esta etapa de la vida de un niño enseñarles a caer debidamente, ya que no podemos evitar que jueguen corriendo y saltando, que por otra parte es sano para el organismo y una forma natural de aprender a conocer cómo funciona su cuerpo.

Estas actividades las harán con más frecuencia en patios y jardines cuando hablamos de los hogares, por nuestra parte evitaremos que existan partes puntiagudas o que puedan producir caídas en los juegos de nuestros niños.
 
 
 

 

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