Bienquedas, buenistas, ofendiditos y pardillos

Miércoles, 5 de septiembre de 2018   -    David Gallardo

Bienquedas, buenistas, ofendiditos y pardillos

El bienqueda no tiene criterio propio y todo lo justifica por el amor que dice sentir por la causa. Esconde su verdadera opinión, normalmente por cobardía, ya que lo importante para él es que lo acepten y así medrar y figurar.

Suele tener una vida vacía y pasa muchas horas en las redes sociales diciendo cómo tienen que actuar los demás. Si hay que aplaudir mucho, él aplaudirá más y, por supuesto, si se ve entre dos aguas… se ofrecerá para mediar, actitud buenista, además de bienquedista.

Según el diccionario de la RAE, el bienqueda se basa “en un mero sentimentalismo carente de autocrítica hacia los resultados reales” creyendo “que todos los problemas pueden resolverse a través del diálogo, la solidaridad y la tolerancia”.

 Los bienquedas son los primeros en clavártela llegado el caso. Bastará con que cambie la corriente y encabezarán el grupo que te traicionará y convertirá los halagos recibidos en fuego para tu hoguera.

Los ofendiditos son gente de piel muy fina a los que les molesta las opiniones de los demás si no son iguales a la suya. También creen ser superiores. Si hay algo peor que un bienqueda es un bienqueda ofendidito. Ante cualquier crítica, luchará contra viento y marea para que no contradigas su opinión y más, si es para defender a alguien que acaba de fracasar. Es feliz como protector del fracasado o de quien considera débil e incapaz; no olvidemos que se ve superior. Señala a los demás asegurando que tienen intereses para opinar de una forma u otra; no como él, que opina por amor a los demás. No te pierdas este vídeo.

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Y, por último, no olvidemos a los pardillos: Inexpertos o incautos a los que se les engaña o sorprende con facilidad.

Todos estos personajes siempre han existido solo que ahora tienen más repercusión gracias a las redes sociales. 

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