Sábado, 18 de noviembre de 2017   -    David Montes

''Quiero estar en manos de los que me conozcan y respeten''

La bailaora jerezana María del Mar Moreno ha sido la encargada en 2017 de realizar el manifiesto en defensa del Flamenco que, cada año se celebra el día 16 de noviembre en Jerez, desde que se proclamara patriminonio cultural inmaterial de la humanidad en 2010 por parte de la UNESCO.

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Acompañada de Antonio Malena, en el video que ilustra esta noticia y en el texto que continúa a este párrafo, quienes no pudieron estár presentes, por unas circunstancias u otras, podrán vivir esos momentos que tuvieron lugar en el Palacio de Villavicencio del conjunto monumental histórico y artístico de la ciudad.

"SOY EL FLAMENCO"

Ay, ay, ay!!!
El corazón lo tengo, que si tú lo vieras,
lástima te causara dolor te diera.
Ay, ay, ay!!!

SOY EL FLAMENCO, y con el cante, con este grito eterno que llevo dentro, que lleváis dentro, me presento. Vengo a manifestarme por mí mismo con respeto y humildad, con dignidad y memoria, con un pasado de verdades y miserias y con este presente, cansado de demagogia y de dudas. Y es que vengo a manifestarme por mí mismo. Libre, despojado ya de culpa y de rencores, desnudo de complejos y mentiras, ávido de conciencia y de futuro, con la esperanza puesta en vuestras manos, con la esperanza siempre… aunque el corazón lo tenga que si tú lo vieras… Y lo hago como lo he hecho siempre: como el cante.

Y en esta ocasión, materializándome en el cuerpo y en el alma de mis humildes creadores y transmisores, hijos como yo, como vosotros, del pueblo, del pueblo andaluz, y concretamente, de esta tierra andaluza, gitana y jonda, que es Jerez, tierra que yo venero. Una de las cunas donde me parieron y crisol de pueblos que forjó mi ser. Vengo a manifestarme por mí mismo. Agradeciendo la oportunidad que les brindáis, a María y a Malena, para que a través de ellos, yo, el flamenco, el cante, como os gusta de llamarme aquí, pueda dirigirme a vosotros sintiéndome más humano que nunca, en éste, mi día andaluz, para celebrar con vosotros el sexto aniversario de mi inclusión por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Los que me conocéis bien, sabéis que no soy mucho de celebraciones oficiales, pues prefiero que me celebréis día a día y que me tengáis siempre presente en vuestras vidas. Pero todo sea para bien. Vamos allá Malena!!!

Y en la puertecita de cabildo a mí me empezaron a pegar.
¡Por Dios no darme más palos! sino acabarme de matar.

¡NO TEMÁIS! ¡BAJAD LA GUARDIA! ¡No me miréis con recelo! Os conozco bien. Nací aquí. Vivo aquí. Y, aunque es aquí donde me siento más vivo que en ninguna otra parte, me mantego como puedo entre la euforia y la decepción, la exaltación y el derrotismo, el ¡Viva Jerez! y el vivan, la mitad. Por eso, aunque sea sólo por esta vez... ¡Escuchadme!. No vengo a rendiros cuentas, ni a juzgaros, pues estoy hecho a vuestra imagen y semejanza, de vuestra misma humanidad, en lo bueno y en lo malo pero, en este día 'señalaíto', necesito manifestarme a esta parte de la humanidad que habita en mi y la cual pertenezco: vosotros.

Vosotros, a los que os pertenezco más que a nadie pues sois los hijos de los hijos de los hijos de mis padres, de esos que me dieron, con fatigas dobles mi identidad. Y porque sois mis padres de ahora, y de los que lo serán, y aunque proclaméis por los caminos que sois mi tierra prometida y los que tenéis más derechos que nadie a disfrutarme, a compartirme y a gozarme, como así es, teneis por ello, más que nadie, la responsabilidad y el deber de cuidarme, de protegerme, de conocerme... y de volver a ser lo que fuisteis para mi.

Por eso vengo a manifestarme por mi mismo, porque quiero hablaros, cara a cara, y contaros mi penar. Os necesito. Me necesitáis. Más de lo que podéis imaginar. Por muchas cosas pero, ante todo, por vuestra libertad que es la mía, para la prosperidad de ésta, nuestra tierra, y para que no perdamos nunca nuestra identidad.

Y como dijo aquel poeta, moreno de verde luna, "el sentido moral de todas las revoluciones, el verdadero sentido de la vida es trabajar para los que vienen". ¡Manifiéstame Malena!

Sabía lo que no sé
y, las fatigas del tiempo,
me lo han hecho a mi comprender

Y es que yo sé lo que soy y lo que no soy, lo que quiero y lo que no quiero y, como no, el valor que tengo. Por eso, vengo a manifestarme por mí mismo, porque sé que no soy solamente María del Mar Moreno, como también sé qué no soy, únicamente, Antonio Malena pero ni Antonio, ni Manuel, ni Isabel, ni Juana, ni nadie... yo soy mucho mas. Y es que soy de donde el hombre, de ninguna manera, podrá gobernarme ya que soy enjambre hecho de 'jambre', de 'pená' y contrabando, de 'puñalá' en 'portalistos' oscuros, de mortaja y cera, de hospitalito en 'Cai' y de calle Nueva, de 'liaíto' en mi capa, una 'marugá', 'sonío' negro y Plazuela, 'soldaíto herío' de muerte, de clavito y canela. Y sé que se me engendra a base de riñones y sangre, saliva y tormento; patrimonios materiales extraídos del alma de nuestro pueblo.

Y esto, me hace saber también lo que no quiero ser. No quiero ser esclavo de ideologías, ni de modas, el capricho de unos pocos o excusa barata. Tampoco mercancía y moneda de cambio porque... ¡No tengo precio!. El tiempo es el que me ha hecho a mi comprender. Tiempo y verdad es lo único que reclamo porque de ahí vengo. Son las únicas cosas de las que me alimento porque vengo de las entrañas de la mismísima muerte para nacer en la muerte pero, eso sí, jamás les pediría a los que no me conocen ni quieren conocerme - a los que no les importo- ni tiempo ni verdad. ¡Nada!. ¡Ay! Malena...

Qué desgracia es la mía hasta en el andar,
que los pasitos que yo daba palante
se me vuelven p'atrás.

Por eso, de un andaluz a otro, os lo pido como se lo 'pío a las estrellas': ¡Ayudarme a seguir andado!. Andando por derecho, 'p'alante', siempre 'p'alante'. Ya lo sé. Perdonad mis ansias y mi locura. Ya me conocéis y, quizás, antes de pediros nada, necesitáis que os recuerde lo que conlleva ser, para mí, patrimonio inmaterial de la humanidad. El verdadero y mayor propósito de mi inclusión en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y su designación por la UNESCO, no es otro que mi protección y salvaguarda como dicho patrimonio de la humanidad, así como de los elementos autóctonos que forman parte de mi inventario, de mi origen y de mi creación, con el objetivo de garantizar mi continuidad y perpetuidad para las nuevas generaciones y no sólo para mi explotación explotación e industrialización aunque me parece que, en estos momentos de crisis y confusión, es lo único que importa.

La UNESCO se rige por los principios y derechos fundamentales consagrados en la declaración universal de los derechos humanos, la cual incluye el derecho a la libertad de expresión artística y la creatividad. Por lo tanto, yo, el flamenco, como expresión cultural y artística le pertenezco a cualquier persona que me hace suyo como forma de expresión y cualquier ataque, imposición o restricción a este es una violación a los derechos humanos.

De acuerdo con las directrices operativas de la UNESCO para mi protección y salvaguarda, se considera la comercialización sin control ni respeto de mi patrimonio cultural como un factor de riesgo que amenaza mi conservación y perpetuidad. Y también establece como únicos beneficiarios, de cualquier actividad comercial relacionada, a los agentes y comunidades en los cuales reside dicho patrimonio.

La UNESCO, es una organización que se rige por los más altos valores de ética y responsabilidad moral, y tiene como objetivo los más altos intereses por el bienestar de la humanidad. Por lo tanto, la representación de mi Patrimonio Inmaterial de la Humanidad obliga a sus embajadores a ser personas que lo representen y que lo conozcan en su totalidad pues se trata de la preservación de mi patrimonio y del respeto a la memoria de todos los predecesores para quienes yo, el flamenco, era su forma de vida, su supervivencia e, incluso su práctica, les hizo objeto de perscución o discriminación. Ay ¡Malena!

Nadie me tenga dolor
que con mis propias manos
me he 'buscaíto' mi perdición.

Por ello, con mi humilde verdad, yo os manifiesto:

"Quiero estar en manos de los que me conozcan y me respeten. Quiero ser libre. No depender de ideas ni de intereses. Quiero que no se me trate como a un objeto porque yo tengo alma. Quiero que no se use mi nombre en vano y sólo en beneficio propio. Quiero se de provecho y aprovedacho. No quiero que nadie se reuna en mi nombre sin mi. No quiero eso de 'para el flamenco' pero sin el flamenco. Quiero que los niños se acerquen a mi alegremente. Quiero que me conozcan, que me cante y me bailen pero que sea de verdad, sin confusiones ni engaños. Mostrar de dónde vengo, de qué y de quiénes estoy hecho con entrega y conocimientos para que puedan reconocerse y apoyarse en mi mismo porque sólo conociendo mis raíces, sus raíces, podrán tener un futuro sano y  firme y poder volar. Quiero que no se robe en mi nombre. Que no se os robe en mi nombre. No quiero que me vendan, ni que os vendan, al mejor postor porque, al final, lo barato sale caro.

Os recuerdo que no tengo precio. Que no teneis precio. No quiero quejas por los ricones y que no perdais más, inútilmente, la dignidad ni el tiempo. Quiero vuestra unión y compromiso y que la inspiración os coja trabajando. No quiero más prejuicios ni recelos, ni que os dejéis morir unos a otros. No quiero desandar sobre mis pasos, ni ver como dejáis destruir lo construido. No quiero que me engañen, ni os engañen poniendo por excusa la miseria. Quiero ser de nuevo vuestro grito, desde la libertad y el respeto, la educación y la tolerancia pero sin miedo.

Quiero tener el derecho de ser incomprendido, por lo que no quiero que rebajen mi jondura para poder ser digerido por egos inflados y compraventas. No quiero ser más tiempo vuestro cómplice de un complejo de inferioridad de siglos que nunca cesa. No quiero sentir que os doy vergüenza, de mí y de esencia, haciéndome sentir la hermana pobre de todas las artes, viviendo de prestado y teniendo que pedir permiso para poder brillar en mi excelencia. No quiero que me disfracéis, constantemente, a la fuerza con otros zapatos. No quiero que me mezcléis, igual que al vino, perdiendo mi sabor de tantos años. No quiero que me olvidéis, creyéndome viejo, porque no tengo edad. Yo soy eterno y sabéis que renazco cada día, cuando para crear y evolucionar, volvéis a buscar en la parte de vosotros, que siempre llevaré dentro.

Quiero que recordéis siempre a los que fueron y no juguéis con mi memoria, ya que a todos les debo un trocito de mi gloria. Quiero reconocerme en mi pueblo, y que éste se identifique conmigo, como siempre, apostando por los artistas y creadores de esta tierra, ayudando al pueblo en estos momentos de incertidumbre y miseria a gozar de mi pero recordándoles siempre mi valor y que todo cuesta porque, desde lo más mínimo, todo es el resultado del esfuerzo y de la entrega.

Quiero sentir que me merecéis, qué reconecéis mi verdadero valor, igual que si fuera el vuestro. Quiero que seáis los guardianes de mi fuego, fuente inagotable y puerta abierta. Referente de mi existencia para todos los pueblos. Qué me entreguéis con generosidad y amor a la humanidad entera enseñándoles a valorarme, empezando por vosotros mismos, porque hasta a querer se enseña, para que me traten con respeto sabiendo que soy el fruto de las fatigas y el tiempo".

Yo, que salí del campo y de los patios de vecinos, de las fraguas y las penas, no pretendo templos en mi por más que muchos se empeñen en levantarlos. Me basta un pedazo de tierra, en mi tierra, sin lindes de alambres y espinos donde poder sentarme y volverme a encontrar. Fui piedra y perdí mi centro... ¿Y mi centro volveré a encontrar? Pero ¿Cuándo? ¿Cuándo no haya nada que contar o nada que cantar?

Soy el flamenco y nada puedo temer ya que soy el estrecho camino que se creó para unir la vida de la muerte. Soy paisaje andaluz de todos los naufragios y milagros del ser. Soy el Dios del todo y el peregrino de la nada. Yunque y martillo. Soy tus ojos de ayer y la curva eléctrica que se dibuja sobre tú espalda.

Pero, como cualquier ser vivo, temo que sea demasiado tarde, de que os olvideis los unos a los otros, de que nada de lo bueno ni de lo malo ni se grite ni se llore, convirtiéndolo todo en presente baldí y estéril, de que os quedéis sin memoria olvidando desde dónde enís y hacia dónde vais, de que todos, con el paso de los años, acabéis siendo tan idénticos que nada ni nadie importéis. A nadie, a nadie...

Y si no es verdad esto que yo digo, si no es verdad
que Dios me mande la muerte si me la quiere mandar
.

María del Mar Moreno Benítez
Manifiesto en defensa del Flamenco
Alcázar de Jerez - 16 de Noviembre de 2017.

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