Verano: la gran oportunidad para comer sano

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Martes, 25 de julio de 2017   -    Juan Ignacio López

Verano: la gran oportunidad para comer sano

Lo dicen los expertos: el verano nos pone en bandeja una ocasión ideal para seguir una dieta más saludable. La variedad de frutas y verduras que componen algunos de los platos más típicos de la época estival favorece un estilo de vida más sano. Y es que la razonablemente ensalzada dieta mediterránea  aporta unos beneficios de los que, en ocasiones, no somos conscientes. Por ejemplo, la cantidad de agua, sales minerales y anti-oxidantes que pueden llegar a incluir algunos de estos alimentos.

Para salir de dudas o reforzar el decálogo de costumbres sanas a la hora de sentarnos a la mesa, acudimos a una especialista en Endocrinología y Nutrición. Es la doctora Pilar Roldán Caballero.

P.: ¿Cómo solemos comer en verano?
R.: Vayamos por partes: por un lado, estamos es la época en la que podemos comer mejor. Resulta más fácil cuidar la dieta mediterránea. Las temperaturas hacen que apetezca ingerir los alimentos más fríos. En esta época del año consumimos con mayor frecuencia frutas, verduras, ensaladas o gazpachos. Pero, por otra parte, en estos meses comemos fuera de casa en más ocasiones, sea llevando la comida a la playa, o acudiendo a un chiringuito o un restaurante. Los alimentos fritos son un clásico veraniego, algo que no es precisamente lo más sano. A ello hay que unir el aumento de la sed, motivado por las altas temperaturas, que puede llevarnos a consumir más cantidad de bebidas alcohólicas y azucaradas. Tampoco son lo más conveniente para hidratarnos.



P.: Habla de hidratación ¿Le damos a nuestro organismo el agua necesaria para reponer la que perdemos, por ejemplo, al sudar?
R.: Pienso que la hidratación es deficiente, y eso se refleja en las analíticas de los pacientes. Es conveniente aumentar la hidratación en verano, siendo recomendable beber incluso cuando no se sienta sed. Con ello tendremos buenas reservas para, por ejemplo, prevenir los golpes de calor.

P.: En estas latitudes somos ‘muy de cervecita o de tinto de verano’ ¿También es hidratación?
R.: En el caso de las bebidas alcohólicas o azucaradas, su ingesta  (hay quien toma cerveza como si fuera agua) favorece las pérdidas de líquidos a través de la sudoración o la orina. Esto no es lo más conveniente para mantener el equilibrio hídrico, ni para el control de la temperatura.  Frente a ello es recomendable incrementar el consumo de zumos naturales y alimentos con alto contenido en agua, como el gazpacho o el salmorejo, que favorecen la hidratación.



P.: ¿Una nutrición inadecuada o ciertos hábitos en verano pueden acarrearnos algún problema?
R.: Dependiendo de la edad de cada persona, comer fuera de casa o ingerir alcohol o bebidas azucaradas, puede llegar a repercutir en factores de síndrome metabólico, nivel de azúcar, tensión arterial, colesterol o triglicéridos. Es lo que reflejan las analíticas tras los meses de verano. A la vuelta de las vacaciones, el problema suele centrarse en haber ganado peso. Por eso intentamos que los pacientes cambien los hábitos, en ejercicio y alimentación, durante el resto del año.

P.: ¿Qué nos dice de la siesta? Es todo un clásico del costumbrismo español…
R.: No tiene que ver con la nutrición, aunque está recomendada con una duración de veinte minutos a media hora. Está demostrado su beneficio para el organismo, pero todo lo que sobrepase ese tiempo no es lo más recomendable.

P.: Recapitulando ¿qué recomendaciones nos da para una correcta alimentación en verano?
R.: Son varias las pautas saludables: 
·         Es recomendable comer más veces al día, entre cinco y seis, y de forma más ligera, incluyendo en meriendas, desayunos y media mañana frutas, zumos naturales o sopas frías como el gazpacho.
·         Para evitar intoxicaciones alimentarias, que son más frecuentes en verano motivadas por el calor, tanto en la propia casa como si comemos fuera de ella, extremar la higiene en la manipulación de los alimentos.
·         Cuidar la hidratación, bebiendo mayor cantidad de agua que en otras épocas del año. Es conveniente beber, incluso cuando no tengamos sed.
·         No abusar de bebidas azucaradas como refrescos, cerveza o comidas copiosas, abundantes y grasas.
·         Evitar actividades físicas en horas de más calor para no perder demasiada agua.

Pilar Roldán Caballero es doctora en medicina por la Universidad de Sevilla, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital HLA Jerez Puerta del Sur.

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