Del Recreo de las Cadenas al mundo

Jueves, 20 de abril de 2017   -    Juan Ignacio López

Del Recreo de las Cadenas al mundo

Si existe en Jerez un lugar que cautiva con el solo hecho de observarlo desde el exterior, ése es el Recreo de las Cadenas. Un enclave palaciego, propio de cuentos de príncipes y princesas, de carruajes y servidumbre, de la elegancia y el refinamiento de rancia aristocracia. Y así fue en una época, tal como me contaba un día el periodista Carlos García Calvo, quien de niño pasó veranos de recreo en el Palacio de las Cadenas. Un lugar de ensueño, con hermosos jardines, arboledas y estanques, situado por entonces en el extrarradio de Jerez.

Fue en 1973 cuando Álvaro Domecq Romero fundó la Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, acogiendo la iniciativa la finca de los Duques de Abrantes. Desde entonces, el espectáculo ecuestre ‘Como bailan los caballos andaluces’ no ha dejado de asombrar a cuantas personas lo han visto. Desde aquellos días hasta hoy ha llovido lo suyo. En la actualidad, referirnos a la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre es hablar, junto con las bodegas, de uno de los principales pulmones turísticos de Jerez y, por ende, de Andalucía.

Los tiempos cambian, las personas también, pero la esencia no hay quien se la lleve. Así ocurre con las criaderas y soleras, con el compás y el pellizco y con el arte de las disciplinas ecuestres. Son de aquí y aquí se quedan. Así lo siente el actual director de la institución, Juan Carlos Camas:

“El Recreo de las Cadenas está en Jerez y no puede moverse de aquí, al igual que la propia institución: forman parte de nuestra historia, de nuestro patrimonio cultural. La Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre está íntimamente ligada a la ciudad de Jerez y no se concibe fuera de ella. Es cierto que no siempre ha estado dirigida por una persona de Jerez, pero ello no ha evitado que las raíces de la Escuela se sientan básicamente jerezanas”.

Pero ¿cómo es un día en la Escuela? Desde fuera se visualiza un entorno relajado, no exento de romanticismo. Parece que se detuvo el tiempo, en el siglo XIX…

“Aparentemente –subraya Camas- es un lugar donde se disfruta el tiempo con serenidad y con tranquilidad. Pero, aquí dentro, el día a día es muy ajetreado: un ‘no parar’ desde las siete de la mañana. A esa hora comienza el trabajo de las personas que están al mando y al frente del cuidado de los más de 130 caballos. Hay que tener en cuenta que la actividad en torno al manejo del caballo, así como su cuidado y bienestar, es algo a lo que le damos extraordinaria importancia. Esto obliga a un movimiento muy intenso y a un trabajo muy importante para que, cuando lleguen las diez de la mañana, se puedan abrir las puertas y el público asistente de cada día se disponga a disfrutar de este espacio”.

Pero, para conseguir y mantener el ‘duende’ de la escuela, es necesario un esfuerzo continuo y perseverante. La intensidad del trabajo interno incluye la actividad formativa, esencial para la institución: por una parte, enseñanzas no regladas con las que se obtiene una titulación propia y exclusiva de la Real Escuela: Equitación, Enganches,  Guarnicionería, Mozos de cuadra o Auxiliar de Clínica Veterinaria. A esto hay que añadir la oferta ‘a la carta’, enfocada a personas que ya dominan el arte de la Equitación pero desean mejorar de manera permanente.

Camas, jerezano de 49 años, lleva casi cinco meses al frente de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. En su trayectoria profesional destacan responsabilidades que poco tienen que ver con la actual. Es abogado y ha sido director general de la Cuenca Atlántica, de la Agencia Andaluza del Agua (antigua Confederación Hidrográfica del Guadalquivir), responsable de la gestión de los ríos de las provincias de Cádiz y Huelva. Suma a su historial la dirección general de régimen económico y servicios de la mencionada agencia y hasta una etapa como concejal socialista en el ayuntamiento jerezano.

“Siento que soy una persona privilegiada. Podría decirlo más alto pero no más claro. Es lógico para alguien que es de Jerez y ama a su tierra profundamente, el hecho de poder regir los destinos de una institución de tanta importancia para nuestra ciudad, además de para Andalucía y para España. Por tanto, estoy disfrutando de este espacio de gestión que es único en el mundo”.

Desde que asumió esta responsabilidad se marcó como reto mantener la excelencia de la institución, conseguir su equilibrio financiero y vincular aún más a la Escuela con la ciudad de Jerez. Sin ir más lejos, y de cara a la Feria del Caballo 2017, la Real Escuela recuperará la conexión con la fiesta. Tendrán caseta en el Hontoria y planean la presencia física de la institución en el Real.

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