La última gran hazaña

Domingo, 7 de julio de 2019   -    José María Aguilar

La última gran hazaña

El Polideportivo Ruiz-Mateos rezumó tristeza el día que el Caja San Fernando Jerez FS descendió a Segunda División de fútbol sala. El apocalíptico Efecto 2000 que traía la entrada en el nuevo milenio no se consumó en los ordenadores de todo el mundo, sino en el fin del siglo de oro para el fútbol sala jerezano y bajo el pórtico del parquet de la Avenida Don Bosco. Tras la campaña 2000/2001 ya nunca más se volvió a respirar el aliento de la División de Honor de la LNFS. ¿De quién era la culpa? Políticos, directivos y demás ególatras quizás tengan la respuesta.

Atrás quedaron, cogiendo polvo en un papel sepia al albor de las hemerotecas, los goles de pichichi de Edesio, la internacionalidad del labrador de la portería, Manolo Oliva, el pulmón de Carlos Pareja, el desparpajo de Edú, y otros nombres ilustres que batieron el cobre en la máxima categoría como Fede, Isco, Álvaro, Gildo, Adriano,... dirigidos por Younes, primero, y un brasileño que vino luego para elevar a categoría de leyenda el fútbol sala jerezano: Ricardo Villaça. De su mano, de su temple y de su pizarra, los asiduos al parquet del Ruiz Mateos incluso vivieron una eliminatoria del play-off por el título ante el legendario Interviú Boomerang. Sin duda un homenaje a la épica de una trayectoria plagada de humildad e imaginación presupuestaria en unos años en los que el fútbol de hierba y grandes estadios no daba cuartel a los aficionados al balompié. Muchos por aquel entonces llamábamos "futbito" al futsal de hoy día, un insulto al pundonor de quienes con más descaro que vergüenza nos legaron posiblemente la mayor historia escrita en el deporte jerezano.


Ricardo Villaça vuelve al Ruiz-Mateos. Ya con canas y con su hijo crecidito y amo de una de las dos bandas de la defensa de Chapín, el míster brasileño se ha vuelto majareta perdido y sustituye a dos técnicos, Barroso primero y Gálvez después, que le han dejado el listón muy alto devolviendo la ilusión a la hinchada "futsalera" de esta ciudad. Pero de listones Ricardo sabe un rato y esta temporada va a hacer trío con Fernando Guerrero y Jesús Viloita para formar un ménage à trois que, además de ilusión, frote la lámpara de la que sale el genio de la LNFS. Porque Ricardo no va de paseo ni por el Parque de El Retiro y cuando la samba de sus venas toque a ritmo de las gargantas de la grada a éste seguro que se le hinchan la venas de la ambición deportiva. El balón pondrá a cada uno en su sitio pero ya tiene maestro de ceremonia cuando empiece a rodar.


El Xerez Deportivo FS no es una continuidad ni un sustituto del Caja San Fernando Jerez o Garvey Jerez. Sólo comparten cancha e ilusión y aquel parto de Manolo Leira, que tanta historia nos legó, sólo debe servir como referente. Referente de que soñar es posible, de que con la ilusión, persistencia, algo de suerte y tíos con los huevos como el caballo de Espartero en la dirección deportiva y presupuestaria, se pueden lograr beneficios económicos para las cuentas de la institución, cuyo escudo lucen, mientras se aumenta la dimensión social de todo el movimiento xerecista. Para ello ya tienen de vuelta al coronel, al mentor, al abuelo: a Ricardo Villaça aún le queda su última gran hazaña. 

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