La soledad del Callejón de los Bolos

Domingo, 19 de febrero de 2017   -    Juan Ignacio López

La soledad del Callejón de los Bolos

El reloj se paró en el Callejón de los Bolos, hace cerca de seis años. Ubicado en la manzana donde, hasta los años 80, se encontraban las Bodegas Agustín Blázquez, entre las calles Paul, Sevilla y Santo Domingo, este casco de titularidad municipal se encuentra cerrado desde 2011.
 
Cuando, a inicios de la década de los 80, comenzó la construcción de las distintas promociones que ocupan el otrora complejo bodeguero (Edificio Seritium o Urbanización Puerta de Sevilla, por ejemplo), Urbanismo decidió respetar y conservar el referido casco del siglo XIX. A partir de 1987, el consistorio decidió acondicionarlo para otorgarle un uso cultural y expositivo.

Hacia 2009, tuvo lugar la exposición del ‘75º Aniversario de Radio Jerez’. La programación de la sala continuó hasta las navidades de 2010. Pero durante su andadura, años atrás, el Callejón de los Bolos recibió la visita de miles de personas, entre ellas numerosas excursiones y visitas escolares, ya que  “la programación tenía un importante carácter docente. Era contínua y espectacular”, según señala Dolores Barroso, profesora titular de la UCA y delegada municipal de Cultura entre 2007 y 2011.

La también ex directora del entonces Instituto de Cultura afirma que“necesitaba actuaciones de conservación, limpieza y seguridad y no se contemplaron confirmaciones presupuestarias. En esas condiciones la sala no podía  mantener el nivel que había logrado. Catálogos de exposiciones incluidos. Eso no había ocurrido nunca en la ciudad. Todas las salas funcionando ininterrumpidamente casi seis años y todas con catálogo. Había que luchar mucho y buscar mucho patrocinio. Tenían cabida además otras ofertas como el certamen ‘Jerez Paleta de Colores’  , las tradicionales de la Asociación de Belenistas y hasta exposiciones cofrades. Gozaba de una programación continua, con un perfil de acciones muy definido”.

Barroso indica además que “se hacía necesario un esfuerzo de comunicación hacia el visitante, por la ubicación de la sala, en la plaza interior de una urbanización del centro” .

Hay quien cuenta que detectaron la presencia de xilófagos (termitas, carcoma) en una de las vigas principales, hasta el punto de presentar signos de estar ‘venciendo’ o encontrando, dicen, virutas y serrín en algunas zonas del suelo. Un argumento barajado para la clausura temporal del Callejón de los Bolos, que desmiente la ex concejala socialista.  

Motivos aparte, los vecinos de la zona son testigos, desde entonces, del desuso del equipamiento.
Pepe regenta desde hace unos treinta años la carnicería del barrio, situada, al igual que el Callejón de los Bolos, en la denominada Plaza de Cataluña. Ha podido ver, por tanto, el esplendor de estas instalaciones, inauguradas durante los mandatos de Pedro Pacheco, como aún figura en una placa, en la entrada principal. Pero este comerciante también ha sido testigo del ocaso del emblemático casco bodeguero como oferta cultural:

“Aquí venía una exposición detrás de otra. Tenía mucha vida, sobre todo por las tardes. Recuerdo una de las más grandes, de La Caixa, sobre dinosaurios… La última, creo recordar, fue Paleta de Colores… Pero dicen que está en ruina, por una o dos vigas en mal estado, y por aquí no aparece nadie”.

No está de más recordar el atractivo propio de la arquitectura bodeguera del Callejón de los Bolos y sus posibilidades de uso multidisciplinar. La ubicación, por añadidura, posibilita reinsertarlo en el circuito de espacios culturales situados en el centro de Jerez. A día de hoy se desconoce su futuro.

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