Un fin de semana político

Domingo, 12 de febrero de 2017   -    Antonio Aguayo

Un fin de semana político

Hay fechas en las que coinciden, o mejor, los hacen coincidir, toda una serie de acontecimientos políticos que a buen seguro marcarán el panorama político en los próximos meses, y puede que años. Cuando el partido conservador eligió este fin de semana para celebrar su congreso, estaba seguro que sería un auténtico paseo, en el que el líder saldría elegido por unanimidad, fortalecido y legitimado, como así ha sido en efecto. Es curioso como un personaje que basa todo su mérito político en la inacción, la parálisis, la inmovilidad, pueda llegar indemne y triunfador. Debe ser el único país del mundo que se elige, casi por unanimidad como líder de un partido, destinado a gobernar un país, a una estatua, que las de mármol tienen más movimiento e iniciativa que él. Pero así es la vida.
Por otro lado, el partido que en otro tiempo fuera socialista, pero que aún lo conserva en sus siglas, ha organizado, aprovechando el cúmulo de eventos políticos, una reunión de cargos socialistas, a mayor gloria de la presunta candidata y nunca proclamada, pero salvadora in pectore, destinado a proporcionarle un baño de masas de afines y deudos, a fin de autocrearse el ambiente propicio para hacer pública, de una vez, su propuesta de candidatura a liderar el partido que ella misma contribuyó a dinamitar.
El evento político más importante, a mi modo de ver, ha sido el segundo Congreso de la formación morada. Programado para coincidir con el del partido conservador y eclipsarlo, lo ha conseguido, pero muy en contra de sus propósitos. Dejando aparte las consabidas y legítimas, o no, luchas por el poder, aquí se jugaba algo más que el liderato del partido. Era la confrontación de dos ideas, de dos modos diferentes de entender la política, de gestionar los más cinco millones de votos que les confiaron.
Por un lado el secretario político, Íñigo Errejón, mostraba un talante totalmente diferente al que ha hecho gala hasta ahora la formación, tratando de articularla a la manera de un partido mucho más a la manera tradicional y con una búsqueda consciente de hacer política. Creo sinceramente que Errejón es el típico animal político, con unas ideas muy claras de cara a sus posibles pactos y entendimientos. En sus propuestas quedaba claro el desacuerdo con la línea oficial de su partido, de estar en la oposición, no sólo en el parlamento, sino también e la calle. Para él había pasado el tiempo de las barricadas y era la hora de hacer política en el sentido tradicional de la palabra. Por otro lado, no quería posicionarse en una ideología política de la izquierda tradicional, buscando un posicionamiento de transversalidad.
El sector del Secretario General Pablo Iglesias, por el contrario ha mostrado una ideología mucho menos acomodaticia en el sentido del parlamentarismo, y busca el control de la calle, de las manifestaciones y la ideología mucho más definida a la izquierda, tras el pacto con el partido de izquierdas tradicional, que tan pocos resultados obtuvo.
El triunfador ha sido de manera indudable la línea de Iglesias, que pasa a controlar el partido de manera total, dejando a los partidarios de Errejón en una minoría que les va suponer un serio problema, a pesar de los gritos demandando unidad. La posición de Errejón, teniendo en cuenta las manifestaciones realizadas en los días previos, deja poco margen a esa pretendidas unidad y cooperación. El tiempo dirá. Este triunfo no sólo va a tener consecuencias para su partido, sino también para la política nacional. En primer lugar, le da una cierta tranquilidad al partido conservador, asegurándole una legislatura tranquila, con una oposición que no le va a causar problemas, por las diferencias ideológicas de los dos partidos.
Por otro lado, al mal llamado partido socialista le deja un hueco ideológico, en un centro-izquierda socialdemócrata, que si hubiera ganado Errejón lo habría ocupado con sus tesis de pactos y alianzas. A la presunta candidata, aúno no propuesta, le da también una cierta tranquilidad, pues sabe que el pacto de izquierdas no será posible, nadie le va a pedir que pacte con ellos. Tal vez, la única incógnita radica en saber como va a afectar a la estrategia del exsecretario general, defenestrado cuando intentaba pactar con el otro grupo de izquierdas. ¿Cómo ha de modificar su discurso? Probablemente, la única solución que le quede es reafirmar una ideología más de izquierdas, alejarse lo más posible de un partido que quiere ganar los votos del centro. Sólo se le tendrá en cuenta si intenta revitalizar el voto de izquierdas de un partido que hace tiempo abandonó esa ideología.
En definitiva, un fin de semana que hará falta algún tiempo para ver las consecuencias que puede tener en la política española, pero que tal y como se presenta va a ser interesante, aunque al partido conservador, le haga mantener el poder durante bastante tiempo más.

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