Mujeres contra Donald Trump

Martes, 24 de enero de 2017   -    Antonio Aguayo

Mujeres contra Donald Trump

Una vez más es la mujer, el feminismo, quien toma la iniciativa en la lucha por las libertades. La llegada a la presidencia de los estados Unidos de América de  Donald Trump supone un serio peligro, no sólo para los derechos de las mujeres, tan trabajosamente conquistados, sino para la estabilidad del mundo en general.
Da miedo pensar como un hombre de estas características ha podido llegar a ser el más poderoso del mundo, teniendo al alcance de su mano el famoso botón rojo que puede poner al mundo al borde de la destrucción total. Las primeras medidas que está adoptando tras jurar el cargo no sirven precisamente para tranquilizar al resto del mundo: proteccionismo, aumento de los gastos armamentísticos, xenofobia, ¿qué más podemos pedir? Entre las medidas urgentes que ha tomado en sus primeras horas de mandato ha sido la supresión de la versión en castellano de la página web de la Casa Blanca, en un claro giro hacia el nacionalismo más exacerbado y estridente, ignorando que el idioma castellano es hablado en estados Unidos por más de sesenta millones de personas, siendo la segunda lengua del país.
Todos estos rasgos responden fielmente a una concepción fascista de la política. Populismo, conservadurismo, nacionalismo, xenofobia, y como no, un machismo y desprecio hacia las mujeres inequívoco e insultante, como es la  amenaza de restringir el derecho al aborto.
No quiero insistir más en las ideas de este hombre, sobradamente conocidas. Me interesa mucho más reflexionar sobre el cómo y el por qué ha sido posible que este una persona de estas características haya podido llegar a ocupar un puesto de responsabilidad como el que tiene, en contra de todas las previsiones, e incluso en contra de su propio partido Republicano. Es evidente que no es un caso aislado, véase como ejemplo el brexit en Gran Bretaña, o la actualidad política en Francia, donde la extrema derecha amenaza con convertirse en la primera fuerza política del país. Y no hay que olvidar que cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se acatarra. El ejemplo norteamericano puede ser la chispa que encienda la mecha de la ultraderecha en el mundo. No creo que puedan surgir nuevos partidos ultraconservadores, a la derecha de los actuales grupos políticos. Lo que me preocupa es que los actuales partidos políticos asuman los postulados de la extrema derecha, como ha sido el caso de los laboristas británicos. Resulta evidente que las posturas más conservadoras se están imponiendo en los denominados partidos socialistas, que actualmente sólo conservan de tal, el nombre, como es el caso del socialismo en España, con el golpe de estado interno que se llevó a cabo hace unos meses y que acabó con la destitución de su secretario general.
Tales postulados ultraconservadores van a repercutir, a no dudarlo, en los derechos de las mujeres, tan trabajosamente conseguidos a lo largo de siglos. La cadena siempre se rompe por el eslabón más débil. Hay que alabar la reacción de las mujeres, tan pronta e inmediata. Nunca un presidente tuvo una contestación tan activa y multitudinaria como la llevada a cabo tras la toma de posesión de Trump. Sin embargo, es evidente, aunque sorprendente, que una parte muy importante de los votos que lo han llevado a la presidencia han sido femeninos, a pesar del incuestionado machismo de que hace gala y del cual se enorgullece. Gestos, modales, actitudes, que manifiestan abiertamente un desprecio absoluto hacia las mujeres y sus derechos, corremos el peligro de que se conviertan en modelo a seguir para una parte de la población que ve en este hombre al líder que les puede sacar de la crisis o de la pobreza. Se repite lo tantas veces advertido y que ahora se demuestra, de que el mejor aliado de una dictadura, de una tiranía, de un totalitarismo, es la ignorancia del pueblo. Contra eso es contra lo que debemos de luchar. La cultura supone una salvaguarda contra la dictadura.
Es cierto que el voto que ha encumbrado a este hombre al poder ha sido un voto, masculino, rural, sin mucha preparación, sin estudios, fácilmente influenciable y manipulable. En esto es en lo que se basan los populismos, pero lo cierto es que las consecuencias las vamos a tener que padecer todos y todas, y no hay que olvidar algo tan simple y evidente como que ahora, con el poder en sus manos, tiene la posibilidad de cambiar las leyes, haciéndolas a su medida y sus necesidades, que ciertamente no van a favorecer a los más débiles.
Las mujeres han dado la voz de alarma, se han puesto a la cabeza de la oposición de un régimen que quiere recortar las libertades. Ellas han dado la voz de alarma, ahora nos toca a todos, según cada cual su responsabilidad, de asumir la defensa de unos valores que, por inercia, es muy probable que se pretendan conculcar en cualquier parte del mundo. A todos y todas nos corresponde la defensa de la democracia.

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