Punto final

Domingo, 15 de enero de 2017   -    Juan Félix Bellido

Punto final

Para hacer más liviana esta cuesta de enero que parece la subida a los lagos de Enol, en Asturias, he vuelto al tabanco, cosa que no hacía desde que comenzaron los trajines navideños que lo invaden todo y poner “punto final” al año 2016. La gente se está recuperando de los atascos festivos y sólo estamos Antonio y yo en el tabanco. Y Antonio, que siempre me surte de opiniones sabias, de las que el pueblo rumia, harto ya de tanta palabrería de los que mandan (o quieren mandar), y de tanto mareo de perdiz para llegar a poco, me salta de repente: “Hombre, tú que eres periodista, y que entiendes de letras, aprovecha que enero no da para mucho y a ver si, de una vez por todas, escribes veinte veces en tu artículo “punto final” y no “punto y final”, como tus colegas de la tele. Y a ver si dejan ya de machacar la lengua y no nos contagian más ese maltrato del idioma que va a terminar por hacer que todos hablemos como los “indios”, que ya tenemos bastante con lo que tenemos”. Me deja sorprendido, pero por si acaso y, en previsión de que no me eche la bronca en mi próxima visita al tabanco, no voy a escribir veinte veces la expresión “punto final” sino catorce, que ya me parecen suficientes. Y es que el punto [y] final está de moda (que ya podía estarlo la lengua, la literatura y el bien hablar) y no hay manera de que lo destierren de la tele y de muchos medios; y se enteren de una vez por todas que es “punto final”, así, “punto final”, sin la “y”. Pues hasta se puede ahorrar una letra para beneficio de la ley del mínimo esfuerzo tan extendida. “Ya hemos conseguido que en vez de decir el “veintiún” aniversario –me dice- se comience a corregir la plana con lo de “vigésimo primero” y que en vez del “diez” congreso de tal o cual materia, algunos ya opten por el “décimo”. A ver si conseguimos algo con esta “y griega” que se cuela de rondón donde no debe”. Es decir, entre las dos palabras que componen el “punto final”. “A ver si dicen “punto final” y no lo confunden con el punto y seguido que allí la “y” tiene su sentido.             Yo, sin demasiada esperanza, pero por echar una mano a este aficionado lingüista del tabanco, me decido a escribir las cosas como son –“punto final”- y con la esperanza de que pronto eche a andar el año con todos sus avíos, tengamos más noticias que comentar, se espabile la actualidad y podamos arrancar con nuevos bríos este año que acaba de empezar, pongo “punto final” a esta columna, como puse “punto final” al año pasado, y espero nuevas páginas para estar con ustedes en esta tabanquera página que se cuela, como siempre, en este manojo de buenas ideas y mejores proyectos para nuestro Jerez y nuestra Andalucía, que poniendo “punto final” a caminos viejos y gastados, pone rumbo a nuevas perspectivas. “Punto final”. Y, “burla burlando”, como en el clásico soneto,  siguiendo a Lope de Vega en el “contad si son catorce, y está hecho”, diré que son catorce “punto final” y ya está hecho.

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