Martes, 9 de febrero de 2016   -    Domingo Díaz

Ángel G. Morón, toda una vida de viva voz

Quizás su voz les suene de algo. No le conocerán y no le pondrán cara, pero le han escuchado. En el cine, en la televisión, en la radio –con o sin dial-… Ángel G. Morón se define en sus perfiles de internet como periodista, locutor, actor de doblaje y comunicador. Pero, por si fuera poco, también es emprendedor y docente.
 
Si comenzamos diciendo que sus cuerdas vocales son la voz corporativa de Neox y +Jerez, entre otras empresas, dobla películas, locuta cuñas publicitarias, ha trabajado para la televisión, la radio, el periódico, agencias de noticias, da la sensación que en el mundo de la comunicación no le queda nada por hacer.
 
Nada más lejos de la realidad. En los últimos tiempos desarrolla su faceta docente, la cual afirma el mismo Ángel que le está reportando “muchas satisfacciones”. También su lado emprendedor con FIF: “Es una consultora de comunicación-agencia de publicidad que se ha especializado en el mundo del audio y de una cosa que se llama audiobranding, que consiste en dotar a una marca de una voz”.
 
 
Ángel es un gran defensor de la voz. “Es la otra parte del audiovisual”, afirma para resaltar su importancia en un mundo tan complejo como en el de la comunicación. Por eso no juega con ella, es su herramienta de trabajo, y cuando se le pregunta si canta bajo la ducha, se ríe. “No hago tonterías. Por ejemplo, los videojuegos son algo que no me gustan especialmente –también hago videojuegos en el doblaje- porque tienes que hacer cosas de gritos, tienes que romperte mucho la voz, tienes que pegarte dos horas intensas y ha habido veces que he salido lastimado”, reconoce. 
 
Sin embargo, aunque el currículo parezca completo, si algo lo ha llevado a ser hoy lo que es ha sido su inconformismo; Ángel G. Morón cree que “el techo es el cielo”.
 

“Niño, lo tuyo es la comunicación”

 
Apenas tenía 16 años cuando se metió en un mundo que se daría cuenta que poco a poco le iría encandilando. Fue su madre, Doña Consuelo Morón, la que le empujó cuando apenas era un imberbe. “Niño, lo tuyo es la comunicación”, le dijo por aquel entonces. La personalidad arrolladora de Ángel tiene su procedencia de una mujer que desde el más alto techo sigue orgullosa los pasos de su hijo.
 
En plena adolescencia, Ángel G. Morón entró en Radio Fórmula y hacía las veces de disjockey. Poco a poco fue creciendo y, tras hacer el servicio militar obligatorio de entonces, dio el salto a Radio Jerez, llegó a ser corresponsal de Europa Press y trabajó para El País. Aún no alcanzaba el cuarto de siglo. Pero no se conformaba. “Si no arriesgas con 25 años, ¿cuándo lo vas a hacer?”, se pregunta. 
 
Llegado el momento, Modesto Barragán le comentó que iba a comenzar un nuevo programa en la televisión regional en el que la labor principal sería la de realizar reportajes audiovisuales. Ángel no tenía demasiada experiencia, pero hizo el casting y fue elegido para ser uno de los primeros reporteros del programa Andalucía Directo, que este año cumple sus 18 en antena. Fueron sus primeros coqueteos con la televisión.
Hizo reportajes a caballo, en una lancha, en una moto de agua, con una copa de jerez en la mano o mientras levantaba pesas en el gimnasio, pero la camiseta se le volvió a quedar pequeña. Estaba entre Jerez y Cádiz, últimamente en Málaga, aunque, como el mismo reconoce, “los temas eran distintos cada día, pero el sistema era igual”. por lo que decidió arriesgar para cumplir un sueño que tenía desde pequeño: vivir de la voz en Madrid.
 
Recuerda cómo fue su llegada a la capital de España. En solo tres días encontró trabajo: “Estuve varios años trabajando para productoras haciendo programas de reportajes y cámara oculta. Todo eso me vino muy bien, pero durante dos o tres años no me quedaba tiempo para tocar el doblaje. Hubo un momento en el que dije: joder, Ángel, has venido a Madrid para cumplir tu sueño. Tu sueño no era ser periodista en Madrid, tu sueño era vivir de la voz en Madrid”.
 
Y lo consiguió. Rememora orgulloso el momento en el que aquel chaval jerezano escuchó su voz por primera vez en el cine: Era un sueño que tenía cuando era niño. Yo me quedaba embelesado escuchando esas voces. La satisfacción que uno siente cuando ve realizado el sueño que tenía y que veía inalcanzable estando en Jerez de la Frontera, pues son satisfacciones muy grandes. Yo ya la tengo y esa sensación, cuando me pasó por primera, de que me tenían que abrir las puertas de par en par de lo gordo que estaba en aquel momento...”.

 

El camino hacia ‘el techo’

 
Cuando se le pregunta a Ángel por la cantidad de trabajo que lleva a sus espaldas para estar donde está, él destaca también los riesgos tomados. “Aquí lo que ha habido es asunción de riesgos. De decir: yo creo en mis posibilidades o en mi sueño y voy a luchar por él. ¿Y dónde voy a buscar este sueño? Pues si tenía que desplazarme me desplazaba”, aunque matiza que no lo hacía a lo loco.
 
Además, cree que el mundo tiene un problema de actitud, que no de aptitud. “Hay gente con muchísimas aptitudes que no tiene actitud”, opina. 
 
 
Pero con este camino recorrido, ahora no se puede parar. En sus primeras clases en el Máster de Reporterismo, Ángel pregunta a sus alumnos: ¿Qué quieres ser? ¿Y qué quieres hacer? Él las responde así: “Yo quiero ser feliz. Eso es lo más importante en la vida. Quiero ser una persona equilibrada y ser feliz conmigo mismo y con mis circunstancias. Y creo que lo consigo en bastantes momentos del día. Y hacer, yo quiero seguir haciendo lo que hago.”
 
Por todo ello, el camino hacia el techo parece que será infinito para Ángel: “He luchado mucho por estar donde estoy y la lucha sigue. Esto no es: yo ya me puedo morir aquí. Esto no termina nunca, yo tengo que seguir trabajando todos los días, tengo que seguir buscando oportunidades de trabajo y hay que tener buen ánimo para ir a los sitios y tener buena cara, tener capacidad profesional en condiciones”.
 

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